La fundación de AUPCV fué el resultado de un movimiento, yo diria, fuerte ante el surgimiento de un modelo de pensar psicoanalítico los vínculos.
La fundación fue el 8 de abril del 94 y se empezó a gestar, al principio sin saberlo, con la formación de varios grupos interesados en conocer lo que para nosotros y en ese momento era una forma del psicoanálisis de entender los fenómenos vinculares. Por supuesto que no desconocíamos que ya antes había surgido planteos teóricos que proponían al vínculo como objeto de estudio. En Francia, por ej. pero fundamentalmente aquí en el Río de la Plata los desarrollos que hiciera E. Picho Rivière y que supusieron una gran conmoción para el psicoanálisis de la época.
Si bien varios de nosotros nos formamos en Grupos Operativos y por tanto no éramos para nada ajenos a la obra de Pichon, a varios nos llamó la atención el planteo que trajo el Dr. Isidoro Berenstein al Congreso de psiquiatría Infantil que se realizó aquí en Montevideo en 1987. No era un planteo acerca de los grupos sino de la familia y la posibilidad de compender su funcionamiento. Tampoco era simplemente una teoría más dentro el Psicoanálisis como Klein, Bion, Lacan, etc… Había en esto algo que conmovía la estabilidad del pensamiento psicoanalítico más tradicional y cuestionaba ,proponía pensar de una forma tal vez menos sencilla una realidad más compleja. Creo que varios ubicamos aquella circunstancia como la motivadora de la formación inmediata de grupos de estudio, ya dentro de las instituciones existentes como de otros grupos.
No me voy a referir a los pormenores pero diré que se generó una dinámica entusiasta que hizo que los distintos grupos nos comenzaramos a relacionar y a producir instancias de tipo teórico clínicas. Varios de nosotros comenzamos a escribir nuestros primeros trabajos y luego a participar en los congresos que se hacían en Buenos Aires. Siempre fuimos muy bien recibidos y se creó una corriente importante de intercambio con las instituciones de allá, sobre todo con la AAPPG (Asociación Argentina de Psicoterapia Analítica de Grupo).
Sentíamos que darle a este movimiento un nucleamiento más formal. Al principio fueron intentos más tímidos, fallidos, luego más pensados, más calibrados que aseguraran que la iniciativa fuera más viable.
“¡¡¿Viable?!! “ “¿ A Uds. les parece que lo que están haciendo es viable?!! “¡Es una locura!” Casí diría que las expresiones de asombro, por no decir estupor, se sucedían cuando comentábamos nuestras intenciones. Tenían cierta razón “¿Otra institución psicoanalítica en el medio?” En este medio tan pequeño? Sin embargo por alguna razón continuamos aunque confieso que con temor en varios de nosotros. Aquello bien podría resultar un fracaso.
En aquel momento hicimos un relevamiento de cuántas personas estaban integrando los grupos de estudio; No llegábamos a 150. Pensar que la mayoría ya pertenecía a instituciones y afiliarse a una institución más resultaba menos pensable. Nuestros cálculos más optimistas era que podríamos fundar una institución con un masa inicial de afiliados de unas 30 o 40 personas.
Aquella noche de abril, en la Sede de la Agrupación Universitaria fuimos 140 los fundadores.
Nos costó recuperarnos del susto.
Lic. Juan Jose Gomez
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